Cd. Juarez, Chih.- China controla la producción de mineral y concentrados de gran número de metales. Su posición hegemónica inquieta a Occidente, que pierde el control sobre las materias primas fundamentales para la transición verde y digital.
Hace dos años un informe del Bank of America anunciaba un nuevo conflicto internacional que dejaría atrás la guerra fría, acompañando a la guerra comercial y la guerra tecnológica: la llamada “guerra climática”. Con una Europa tratando de volver al mapa mundial mediante su presencia en las tecnologías renovables, los actores principales son China y Estados Unidos, en disputa por asegurar sus cadenas de suministro más que por imponer una hegemonía política.
Observamos tan de cerca el enfrentamiento comercial entre las dos potencias mundiales que olvidamos los avances alcanzados por muchos países en su acelerada transición hacia un modelo energético más limpio. Una transición diferente de las anteriores, originada por un motivo diferente, el cambio climático, y por necesitar de un plazo concreto, mitad de siglo, para sustituir los combustibles fósiles por energías renovables. Esta transición, acelerada mediante políticas climáticas, resulta ávida de “nuevos” minerales que generan unas expectativas de demanda nunca vistas, creando una crisis por el lado de la oferta que las convierten en protagonistas de los mercados internacionales.
